La chica se cansó de nadar y decidió seducir al hombre. Después de hacerle una mamada de calidad, el hombre decidió darle las gracias y meter la cabeza entre sus piernas. Su lengua era tan larga y traviesa, que colgaba de un lado a otro, y la chica levantó la pierna y le animó en todo momento. Después de tanto lamer, cuando su lengua ya estaba cansada de trabajar, se la folló en diferentes posiciones.
No me gusta mucho el porno casero, donde siempre hay un solo ángulo y básicamente no se ve nada. Esta es una buena excepción. Se filman dos cámaras bien colocadas, pero lo más importante es que la damisela está atenta a ellas y se ajusta.