El tío tuvo suerte, se folló enseguida a dos rubias en sus exquisitos culos. Al principio dejó que le chuparan la polla para ser educado, les frotó sus firmes culos y tetas. Lo curioso es que las chicas no competían entre sí, sino que se acariciaban, se frotaban el clítoris, se sentaban al lado o encima de ellas, se besaban, se agarraban la garganta, todo con tal de que la pareja tuviera un vívido orgasmo en el proceso.
Lo hacemos en la mesa, pero siempre lo hacemos en la cama. Así que cuando un tipo tenía antojo de dulces, rápidamente encontraba sus chocolates. Su mohair, por otra parte, es fabuloso. Me quedaría con un pelo como recuerdo.